Basado en hechos imaginarios: noviembre 2015

30 nov. 2015

Escritura (V): NaNoWriMo2015

Escribe una novela en un mes


Hoy os traigo una nueva herramienta para escribir: que el tiempo sea tu mejor látigo. En el National Novel Writing Month (NaNoWriMo) te exigen amablemente que escribas una novela en un mes. ¡Un mes!

¡Nos hemos vuelto locos!


¿Es posible? Claro, lo que importa es la cantidad, no la calidad. Podrías incluso escribir 25.000 veces "subnormal profundo" y conseguir 50.000 palabras. ¿A quién le importa? Pero hay quienes escribimos una novela, o al menos un borrador de ella. Lo que escribas en el mes de noviembre no será una novela en sí misma, exige una labor de corrección posterior. Pero eso es lo normal en cualquier circunstancia; la diferencia es que aquí tienes tu primer borrador en un mes.

Necesitas una idea básica antes de que llegue noviembre. Algo sobre lo que quieras escribir y algunos personajes planos que quieras desarrollar. Eso es todo lo que necesitas. A partir de ahí, teclas y más teclas. Café, si eres de esos.

Perseverancia y barra espaciadora

Tras mi experiencia con NaNoWriMo he decidido que ese sea mi lema. Debes escribir unas 1.600 palabras cada día para lograr llegar al objetivo. No es fácil. Hay días que he escrito una escena de 2500 y otros en los que me he limitado a poner "Era un día nublado". Eso son 4 palabras. Malo para la media.

Este reto puede llegar a ser desesperante y es posible que no se logre llegar a la meta, pero por el camino habrás dejado un reguero de migas de pan que puedes seguir hasta tu próxima novela. Un grano no hace granero pero ayuda a su compañero. El trabajo debe continuar.

No estás solo

Encontrarás muchas ayudas en el camino, ya que hay miles de escritores haciendo exactamente lo mismo que tú. Aparte de los típicos grupos de Facebook, que son como una maravillosa plaga que te recuerda que se te acaba el tiempo, hay foros de NaNoWriMo distribuidos geográficamente y eventos en tu ciudad. Normalmente encuentros de escritores para intercambiar ideas e impresiones pero de vez en cuando te encuentras cosas como La noche peligrosa donde un grupo de escritores "quedan" online y tratan de escribir durante una noche mientras comparten online sus experiencias; todo sea por motivarse unos a otros.


Este ha sido mi primer año y puedo decir que lo he conseguido. He logrado escribir 50863 palabras de mi próxima novela. Lo que no he logrado es acabar el manuscrito ni que tenga demasiado sentido lo que he escrito. Hay una historia, sí. Pero la trama avanza precipitadamente por esa imperiosa necesidad de seguir escribiendo más y más cada día para llegar a los 50.000 a final de mes. Mucho, muchísimo que arreglar pero una buena base con la que trabajar.

¿Qué consigues?

Lo más importante, una imagen muy bonita para que puedas colgar en tu Facebook. Es lo que todos queremos.

También un borrador de tu próxima novela. Algo se puede sacar de él, si te atreves a navegar sobre tu propia locura.

Habrás conocido otros escritores y herramientas de escritura. Contactos, queridos escritores. ¡Todos queremos contactos!

¡Descuentos! Los patrocinadores de NaNoWriMo ofrecen descuentos en sus productos a los participantes. En mi caso me interesaba comprar el programa de escritura Scrivener, del que os hablaré algún día y este reto me ha permitido conseguir un pequeño descuento.

¿Quieres saber más?

Entra en su página web y prepárate para el año que viene.

19 nov. 2015

Reseña (VII): Better World

Odio seguir viva

Better World es la precuela de la saga Fractured Era de Autumn Kalquist.

Maeve Vasquez es una huérfana en el espacio. Pertenece a la clase social más baja que vive en los niveles inferiores del London y esta harta de seguir viva. En su decimoctavo cumpleaños decide suicidarse saltando al vacío, pero un amigo se lo impide y ella decide devolverle el favor cuando se decida quién acudirá a la peligrosa misión de explorar la superficie de un planeta.

Vagamos por el espacio, sin saber dónde vamos...


No es un libro excepcional, pero no es malo en absoluto. Es la historia de una chica cualquiera atrapada en una sociedad que no tolera los cambios y que requiere de gente como ella, prescindible, para construir las puertas espaciales que necesitan para viajar en el espacio en espera de ese mundo mejor con el que sueñan. Una vida en particular de los miles que viven hacinados en las naves que habitaron sus padres antes que ellos, y los padres de sus padres.

Se trata de una novela corta, de fácil lectura y en general bastante amena. Tiene unos pocos giros dramáticos bastante atractivos y permite contemplar el mundo desde el punto de vista de la protagonista. Aunque el resto de personajes son muy simples y necesitarían haber sido mejor pulidos.

Sin embargo, el planteamiento es interesante y logra enganchar al lector y, al tratarse de parte de una saga, nos dejará con ganas de continuar leyendo a la autora.

17 nov. 2015

Cómo comprar una novela en Amazon si no tengo Kindle

Leer un Kindle, sin Kindle

Muchos de vosotros me habéis preguntado en repetidas ocasiones cómo se puede comprar mi novela si no se tiene un eBook de Kindle. Como he visto que es un problema habitual y he tenido que explicarlo personalmente en estas dos semanas he decidido que ya iba siendo hora de hablar en público sobre eso.


Carlos, ¿y ahora qué?


Para comprar cualquier cosa en Amazon es necesario tener una cuenta registrada. Si no la tenéis deberéis abrir una cuenta, y una vez lo tengáis iniciáis sesión. Una vez solucionado ese pequeño problema burocrático podéis navegar por la gran tienda online que es Amazon y comprar casi cualquier cosa, incluidas novelas en formato Kindle.

Si se da la circunstancia de que no tenéis un eBook Kindle la propia web os recomendará comprar uno (ellos tienen tantas ganas de vender como yo) o de instalar una aplicación Kindle para el ordenador (introduciendo el email) o para el móvil (introduciendo el número de teléfono). Una vez lo tengáis descargado e instalado podréis leer las novelas que hayáis comprado.

Tener un eBook distinto a Kindle requiere de algunos pasos adicionales que resumiré aquí:
  1. Descargáis la aplicación Kindle exactamente como si fuera un ordenador. La instaláis.
  2. Descargáis la aplicación Calibre, que os permite convertir documentos de texto a distintos formatos. La instaláis.
  3. Después de comprar el libro Kindle (formato .mobi) lo añadimos a Calibre con la pestaña "Añadir Libros".
  4. Una vez añadido el damos a "Convertir Libros" de .mobi a cualquier otro formato  que nuestro eBook acepte (normalmente .epub) y esperamos a que termine.
  5. ¡Ya podemos leerlo!

Ahora ya podemos comprar tranquilos

Una vez encontréis en Amazon una novela que os guste, que no tiene por qué ser la mía, llegaréis a una pantalla similar a la arriba expuesta y veréis en la columna de la derecha un panel verde con la opción de Comprar ya en 1 clic, Leer por 0€ y Enviar a...
  • Enviar a... supone elegir a cuál de vuestros dispositivos se enviará la novela. Elegid el que más os guste. No osbtante, tened en cuenta que vuestros dispositivos se sincronizan periódicamente por lo que cuando compréis una novela podréis leerla en cualquier PC, eBook o móvil en la que tengáis la aplicación Kindle.
  • Comprar ya en 1 clic es la opción más habitual. Si es vuestra primera compra en Amazon os pedirá que rellenéis los datos del comprador y de la tarjeta de crédito en la que se os cargará la factura. Rellenad y comprad. En caso de que esta no sea vuestra primera compra en Amazon el libro será automáticamente comprado cuando pulséis y enviado a los pocos segundos a vuestro Kindle.
  • Leer por 0€ es una opción que se ofrece a los usuarios de Kindle Unlimited, una tarifa plana de compra de libros que permite "alquilar" hasta diez títulos simultáneamente. Otro día os hablaré de ella.

Sea cual sea la opción que habéis elegido, ya podéis empezar a la leer vuestra adquisición. ¡Y nunca os olvidéis de escribir una reseña al acabar el libro!
¿Os ha quedado alguna duda?
¡Decídmelo!


Publicar (I): Cómo publicar tu novela en Amazon

Bienvenidos, autopublicados

Vivimos en un mundo enganchado a Internet. Entre Facebook, correos electrónicos y el desaparecido Messenger es posible que hayamos pasado más tiempo que en el baño, donde ahora también nos conectamos a Internet.

Así que no es extraño que haya quien recurra a ese enorme mundo abierto para darse a conocer, y los escritores  no vamos a ser una excepción.

Hoy vengo a hablaros sobre los pasos a seguir para publicar tu libro en Amazon.


1. El primer paso es tener una cuenta en Amazon e iniciar sesión, ¿no?

2. Después accedemos a la página de Kindle Direct Publishing (KDP).

3. Pulsa sobre Crear un nuevo título y rellena los datos solicitados, los cuales incluyen:
  • Datos del libro: Título, Autor, Colaboradores (si los hubiera), Idioma, ISBN (Amazon no te obliga a tener uno y si no tienes te concederá un número ASIN para que puedes publicar en su plataforma) y Descripción (la sinopsis del libro, en la que deberías usar tus mejores habilidades de escritura para llegar al lector).
  • Derechos de publicación: En caso de que hayas registrado tu obra en el Registro de la Propiedad Intelectual (lo cual es más que aconsejable para un libro comercial) pulsa sobre Yo poseo los derechos de este libro.
  • Categorías del eBook: Este paso es también importante porque deberás especificar las categorías en la que aparecerá tu libro y las palabras clave que los motores de búsqueda usarán para encontrar tu obra. Si tu obra no está escrita en inglés una de las siete palabras clave debería ser Spanish (o la que corresponda).
  • Fecha de lanzamiento: Amazon te permite publicar tu libro ahora mismo (con unas doce horas de retraso mientras se actualiza su servidor) o ponerlo en preventa con una antelación de hasta tres meses (una posibilidad si vas a hacer campaña de publicidad de tu obra antes de la publicación).
4. Cargar o crear la portada del libro: Aunque Amazon cuenta con una herramienta para crear portadas de libros es recomendable que contrates los servicios de un profesional y que utilices su creación como portada de tu libro. Dicen que no hay que juzgar un libro por su portada, pero todos lo hacemos.


A mí la portada me la hizo mi buen amigo Pablo Benedí.

5. Subir el archivo de tu libro: Es ahora cuando cargas en la web tu libro. Si ya lo tienes en formato Kindle será mucho más sencillo, pero Amazon también acepta doc, docx, PDF y epub. En cualquier caso, utiliza siempre el previsualizador del libro en busca de errores. Es un tiempo que merece la pena gastar.

6. Elige los territorios en los que tu libro se va a publicar; por norma general elegirás por todo el mundo, pero puede que existan razones para que publiques en algunos sitios específicos.

7. Ahora es el momento de fijar tus regalías (royalties), el porcentaje que obtendrás de la venta de tu libro. Si deseas obtener el 70% (el máximo posible en Amazon), deberás fijar un precio entre 2,99$ y 9,99$. En cualquier otro caso recibirás un 35%.

8. Acepta los Términos y condiciones y pulsa sobre Guardar y publicar. ¡Ya te han publicado!

Otro día os hablaré del programa KDP Select y sus características. Pero si os surge alguna duda aquí estaré para responderos.

10 nov. 2015

Escritura (IV): Comunidad Umbría

Una web donde jugar y escribir

En la inmensidad de Internet hay lugar para todo tipo de maravillas. Hoy quiero hablaros de un lugar especial que se nutre y vive de esa insuperable capacidad humana que es la imaginación. Es un lugar al otro lado de la pantalla del ordenador y cuya construcción nunca parece acabar, pues cada uno de los que entran en él contribuyendo a hacerlo más grande y mejor.

Se llama Comunidad Umbría.




"Él fue un hombre que viajó en la oscuridad, más lejos que cualquier otro; pero lo que encontró no tenía comparación con la oscuridad de su propia alma".

Así empezaba La casa del polvo y la ceniza, una de las muchas aventuras que pude vivir en esta página web dedicada a los juegos de rol. Lleva once años en funcionamiento, catorce mil usuarios registrados y le queda mucha vida por delante.

No es la primera vez que alguien habla de ella, podéis consultar este artículo de Antro Narrativo sobre la web. Pero como usuario veterano de Comunidad Umbría me veo en la necesidad de ofrecer una visión interna de la misma, pues es mucho lo que se esconde tras su página de inicio.


¿Qué hace especial a Comunidad Umbría?

La gran diferencia con las partidas de rol tradicionales reside en que el Director y los jugadores no se encuentran físicamente en el mismo lugar. Aunque existe la posibilidad de quedar con otros usuarios para jugar una partida tradicional (algo que se hace una vez al año en una ciudad de España elegida mediante votación) la mayoría de las partidas se desarrollan utilizando las herramientas disponibles en la web. De este modo, usuarios de distintas partes del planeta (sí, he dicho planeta) pueden jugar una partida de rol en la que en lugar de interpretar a sus personajes en vivo, como es lo habitual, lo que hacen es narrar sus acciones y pensamientos, poniendo sus voces en forma de diálogo. Escriben la reacción de sus personajes a las acciones tanto de otros jugadores como del Director.

En otras palabras, el Director presenta el argumento de la aventura, como si fuera el narrador de una novela y los distintos jugadores determinan las acciones de los personajes envueltos en la misma. El grupo, en conjunto, escribe la aventura y ellos mismos plasman por escrito lo que desencadenan sus acciones. El resultado puede ser una trepidante y original lectura. Ya dije alguna vez que todo es posible, en el Reino de la Imaginación.

Comunidad Umbría te permite divertirte mientras enriqueces tu lenguaje y estilo narrativo con la experiencia, la más sabia de las maestras. De los párrafos insulsos y poco descriptivos de tus comienzos puedes llegar a un dominio de la narrativa y la descripción que te harán sentirte orgulloso.


¿Cómo funciona?

Una vez registrado en la web podrás consultar tanto los tutoriales como los foros de la web. En ellos se recibe cordialmente a los nuevos usuarios y se les ofrece consejos. Si deseas inscribirte en una partida tienes la certeza de que varias partidas estarán abiertas buscando jugadores. Escoge la que más se ajuste a tu temática y conocimientos y pide plaza en una de ellas enviando un boceto de tu personaje al Director. ¡Puedes jugar varias partidas a la vez! Sonríe cuando te notifiquen que has sido aceptado y comienza a vivir aventuras con tus compañeros de partida. No temas a la muerte y persigue tu curiosidad.

¡Y cuando te creas preparado podrás crear tu propia partida y jugar como Director! Crea un trasfondo, un escenario y un rival digno. Solicita jugadores y da vida al mundo que les rodea. La experiencia de dirigir una partida es inmensamente más rica que la de ser un jugador, pues requiere de creatividad para improvisar situaciones que no habías planteado inicialmente.

Avanzad todos juntos a través de vuestras aportaciones escritas y llegad al final de la aventura con la satisfacción de que vuestro viaje ha sido registrado. Revisadlo en busca de errores e inspiración. Hay una novela oculta tras cada partida.

¿Ayuda Comunidad Umbría a perfilar los personajes de nuestras novelas?

Sin lugar a dudas.

Aprenderás de los triunfos y errores de tus personajes y sentirás como ellos la camaradería de verte rodeado de quienes te acompañarán en tus aventuras. Verás amigos caer entre los tristes acordes de un audio añadido al texto. Odiarás y amarás la riqueza del lenguaje de tu Director. Tus diálogos enriquecerán la partida.

Como Director describirás a esa siniestra figura encapuchada cuya voz chirriante se asemeja a la de una rata. Te tirarás de los pelos cuando veas que el complejo plan que habías elaborado para que Manfred von Fischer usurpara el trono imperial ha sido desbaratado por cuatro inteligentes jugadores (hora de cambiar la argumentación de tu novela). Conocerás las limitaciones de los jugadores y sabrás la diferencia entre lo difícil y lo imposible.

Y, por encima de todo, descubrirás a magníficas personas que, como tú, se expresan a través de la palabra escrita.


¿Cuál ha sido mi experiencia personal?

En mi tiempo en la web he interpretado a varios personajes y he construido el mundo para muchos otros. Tengo especial cariño por Dirck von Heiser, teniente de la Wehrmatch, que tiene dos memorables hazañas en su historial: haber ganado la Cruz de Hierro por ser el primer alemán en invadir Polonia y perderla a título póstumo tras abofetear a Hitler.

He sido un asesino inquisitorial; un sacerdote-guerrero; un historiador atrapado en un apocalipsis zombie; un vikingo, dos veces; Crixo; el barón de Marbot; un nieto de la infame Casa Frey y un capitán espacial.

He luchado en las playas de Normandía y en los cielos en llamas de Inglaterra; he liberado un planeta de la esclavitud, para después reducirlo a cenizas; he curado la Peste de Nurgle; he defendido con mi sangre a un bebé indefenso; he muerto en las Termópilas y he visto lo que ningún ojo humano jamás había contemplado.

Soy lo que quiero ser. ¿De qué serías tú capaz si dieras alas a tu imaginación?

5 nov. 2015

Reseña (VI): Los viajes de Tuf

La honestidad merece ser recompensada


Haviland Tuf, comerciante espacial, es el hombre más honesto de la Galaxia. Nada ni nadie puede superar su sinceridad, hasta el punto de que nadie cree lo que está diciendo. También tiene una asombrosa capacidad para señalar lo evidente, lo que despierta tanto la furia de otros personajes como la sonrisa del lector. Es un personaje entrañable, amante de los gatos y curioso en extremo. Se dedica con pasión a satisfacer su curiosidad y utilizar de modo práctico sus recién adquiridos conocimientos. Fiel seguidor de las normas, sabe que el universo termina por favorecer a quienes las siguen. Aunque para ello tenga que alterar las reglas...

Los Viajes de Tuf es el recopilatorio de sus experiencias en una amplia y diversa galaxia.

Los gatos son su familia fiel

Este libro es una recopilación de historias cortas con un protagonista común: Haviland Tuf. George R.R. Martin se las arregló para maquetar las historias de forma que nadie percibiera una discontinuidad en ellas y dotarla del aspecto literario de una novela. Nos certifica que Martin fue, y es, un gran escritor de ciencia ficción antes de que su Canción de Hielo y Fuego fuera mundialmente conocida.

La primera parte nos narra la historia de cómo Tuf logró hacerse con el control del Arca, una gigantesca nave capaz de crear todo tipo de plagas y enfermedades, pero también vida y clonar organismos extintos.

La segunda parte relata las peripecias de Tuf para poner en pleno funcionamiento su nueva nave y cómo se enfrenta a quienes pretenden arrebatársela para solucionar los inminentes problemas de hambruna en un mundo superpoblado.

En tercer lugar se enfrentará con los atroces monstruos que han surgido de las profundidades marinas para acabar con la población humana de Namor.

Tuf regresará al mundo superpoblado para descubrir que sus consejos han sido desoídos por los mismos habitantes que reclaman una vez más su ayuda. ¿Puede un hombre quebrantar la fe de miles de millones diciendo la verdad?

Sabiendo las capacidades del Arca para crear monstruos terribles el importante miembro de una academia de bestias tratará de adquirir los servicios de Tuf para que les proporcione la bestia definitiva que reine en las arenas de batalla y se gane la admiración del público. A Tuf tales prácticas le repugnan, pero aún así aceptará el encargo; siguiendo su propio plan.

El penúltimo viaje le lleva a retar al profeta que se hace llamar Moisés. ¿Quién puede desatar la plaga más destructora? ¿Hasta dónde es capaz de llegar Tuf para demostrar su poder?

Y por último, ¿se creerá Tuf un dios si logra hacer llover maná del cielo?

Este conjunto de relatos nos narra la vida de un hombre modesto que toma control de un poder absoluto. Este humilde comerciante tiene el poder de la vida y la muerte en sus manos y poco a poco experimenta con lo que es capaz de hacer. De este modo, aunque sus intenciones siempre sean honestas es cada vez más consciente de su poder y menos de su humanidad que le llevará a imponer su voluntad a cuantos le rodean. Bajo amenazas veladas.

El poder corrompe, nos recuerda Los viajes de Tuf, y cuando un hombre incorruptible se pudre sus intentos por ayudar a un planeta en apuros se convierten en la exigencia inapelable propia de un dictador benevolente. ¿De qué sirve el poder si no se hace uso de él?


2 nov. 2015

Relato (III): El rey Wamba

El rey Wamba



No pensaban detenerse a esperar al resto del grupo. De hecho, a Aguinaldo le daba la impresión de que tanta presteza no tenía nada que ver con el jabalí al que estaban dando caza, sino con el deseo del rey de hablar a solas con el capitán de su guardia.
Los bosques de Galtiva ofrecían un lugar apropiado para ello, lejos de miradas y oídos curiosos. Pero también eran un lugar perfecto para que un asesino acechara escondido. O asesinos.
—Corréis un riesgo innecesario al adentraros en estos bosques —le dijo el capitán—. Bien sabéis que Galtiva no es la más leal de las ciudades.
El rey giró el rostro hacia Aguinaldo con el ceño fruncido.
—¿No estás tú para protegerme?—espetó.
Aguinaldo se sorprendió de aquel reproche. Se recompuso dando un par de golpes suaves sobre el pomo de su espada. Al hacerlo la malla de su brazo emitió un tintineo metálico.
—Si nos emboscan no se a cuántos podré dar muerte —dijo Aguinaldo—, pero no serán todos.
—Yo me encargaré de los que queden —aseguró el rey volviendo la vista al frente—. Pero no habrá emboscada.
Wamba cogió carrerilla y trepó hasta la cima de un conjunto de rocas. Desde aquella altura oteó los alrededores en busca de su cena, zarandeando la lanza de caza con cada movimiento. Pese a su voluminosa barriga el rey era aún fuerte para su edad y la agotadora jornada de caza no había hecho en él más mella que algunas gotas de sudor corriendo por su frente. Aguinaldo estaba en mejor forma física, pero tener que cargar con la armadura puesta siguiendo el ritmo del rey le estaba agotando.
—Si tanto deseáis cazar ese jabalí podríais haber dejado que los perros nos acompañaran —le comentó Aguinaldo—. Habrían encontrado su rastro en un instante.
El rey inició el descenso con agilidad.
—Poco me importa la caza. Estoy interesado en una pieza más grande —respondió el rey mientras alcanzaba el suelo de un salto—. Pero siempre es una sensación satisfactoria cenar lo que has matado con tus propias manos.
El rey echó mano de su odre y retiró el tapón para beber agua.
—Vuestro hijo no es una pieza tan grande, majestad —expuso el capitán—. Al menos no una muy astuta. Su conjura ha sido torpe y nada discreta. Acabará antes de empezar.
Wamba volvió a colocar el odre en su sitio y clavó la lanza en el suelo. Sus ojos claros examinaron al capitán.
—¿Tenéis toda la información?
—Toda la que necesito saber —aseguró el capitán—. Con una orden vuestra podremos apresar a todos los conjurados antes de que caiga la noche.
El rey asintió.
—Necesito nombres.
Aguinaldo tenía los nombres de los nobles. Sin ellos los vasallos se mostrarían dóciles y manejables.
—Vuestro hermano Dalmiro no es parte de la conjura, pero tiene conocimiento de ella y ha decidido guardar silencio. No quiere arriesgarse a fracasar al derrocaros y cree que podrá manejar a vuestro hijo si ocupa el trono. Es cauteloso.
—Es un oportunista —declaró el rey—. Siempre ha sabido cómo meter mano en el pastel de los demás. Dejaremos a mi hermano para otro momento. ¿Quién está verdaderamente implicado?
—Los duques Ubaldo y Sisebuto han tanteado en persona a algunos de mis guardias; por seguridad ellos también deberían ser apresados y que el torturador determine quienes son inocentes. El conde Ruderico ha reclutado mercenarios para tomar control de palacio, casi doscientos de ellos —declaró Aguinaldo—, una cifra demasiado elevada para mantenerla en secreto. Y me apostaría la mitad de mis tierras a que su primo también está implicado.
—No aceptaré esa apuesta. Sé muy bien que todos en esa familia son unos traidores —escupió al suelo y recuperó la lanza, reanudando su persecución de la presa—. ¿Qué hay de mi hijo?
—Bien sabéis cómo es: basta que se le diga que puede hacer algo para que quiera hacerlo. Ya se ve a sí mismo como rey —declaró el capitán con cierto tono de burla—. Y piensa elegir el lobo para su sello real.
Aquello arrancó una sonrisa del fiero rey.
—El lobo siempre fue su animal favorito. Desde que era niño…—el rey hizo una breve pausa antes de seguir hablando—  pero no se ha dado cuenta de que sigue siendo un cachorro.
—Los otros implicados son de menor linaje y no quisiera aburriros con una lista de nombres.
—Bien, cuando regresemos quiero que se les aprese a todos. Hay que evitar que resulten muertos, aunque e complacería que derramaran algo de su sangre. Que les encierren con presos ordinarios para que se sientan como si no fueran nadie —sentenció el rey.
—¿Y vuestro hijo?
—Si no fuera porque temo la ira de mi esposa le estrangularía con mis propias manos —el rey se quejó como si lamentara no poder hacerlo—. No por traidor, sino por ignorante. Un rey construye su reino. Después, muere. Mi hijo no debería ignorar que el tiempo le hubiera dado el reino. Maldita sea la juventud y su impaciencia —una pequeña rama crujió cuando el rey la pisó con la bota y bufó lamentado haberlo hecho. Examinó las proximidades por si aquello hubiera asustado al animal que tan interesado estaba en cazar—. Lo que haré será azotarlo como si fuera un niño pequeño, delante de los demás nobles. Ningún crimen podrá ser peor que tal vergüenza.
—No me parece una actitud muy sensata, majestad —la repentina y agresiva mirada que le lanzó el rey hizo que el capitán se estremeciera y buscara nuevas palabras con las que explicarse—. Lo que quiero decir es que una humillación tal podría despertar un rencor irremediable en vuestro hijo, además de menospreciarle frente  a los que en un futuro serán sus súbditos. Si es que seguís deseando que no se le ejecute…
El rey meditó unos instantes y Aguinaldo supo que había logrado desviar la atención de su rey hacia un terreno más seguro.
—¿Tú le cortarías la cabeza?
El capitán guardó silencio. No estaba seguro de cómo encarar la pregunta. Podía ser una petición de consejo, sobre cómo actuar en aquella situación; una pregunta personal para medir lo que el capitán estaba dispuesto a hacer por su rey; o también una prueba sobre hasta qué punto el terminar con aquella conspiración beneficiaba a Aguinaldo. De ser el último caso, la lealtad podía enmascarar la ambición.
—No soy yo el que debe decidir —respondió el capitán—. No tengo ese poder. Pero no es habitual en un rey dejar que quienes conspiran contra él sigan vivos. Claro que un rey sí tiene el poder de decidir lo que no es habitual —añadió—. Es lo que le hace diferente.
Sus palabras fueron escuchadas por el rey en silencio. Solo se escuchaban las ramas al ser agitadas por el viento. Wamba se pasó una mano por la barba y asintió a lo que fuera que estaba pensando.
—Tomaré una decisión más adelante —declaró—. Sigamos cazando.
El capitán siguió al rey mientras analizaba lo dicho. Wamba no estaba predispuesto a ejecutar a su primogénito, pero al menos ahora era una posibilidad abierta.
Aguinaldo sí deseaba ejecutarlo. El hijo del rey era un débil, y ningún reinado débil era duradero. Como capitán de la guardia su vida sería mucho más fácil con un rey fuerte que hiciera que sus amigos se lo pensaran dos veces antes de convertirse en sus enemigos.
Algo captó la atención del rey Wamba y se inclinó para examinar el suelo. Sus dedos hurgaron en la tierra y cuando los alzó estaban teñidos de rojo. Sangre.
—Te dije que le había dado a ese cerdo peludo —la voz del rey tenía tono de reproche.
Aguinaldo se fijó en la sangre. El rey era mal arquero. Y cuando la flecha desapareció entre los arbustos el capitán había supuesto que había fallado, como en anteriores ocasiones.
—Mis ojos me engañaron, majestad. Creí que habíais errado.
Acompañó sus palabras con una leve inclinación de cabeza. Wamba se incorporó y sus ojos siguieron el rastro del animal herido.
—Espero que tus oídos sean más fiables que tu vista —expuso—. Muchas vidas dependen de ellos.
Aquello molestó al capitán. Como si el rey insinuara que no se podía confiar en Aguinaldo en la ardua tarea de mantener al rey libre de amenazas o, peor aún, que creyera le estaba contando una mentira.
—Mis fuentes son tan seguras como que el sol se esconde cada noche.
—¿Y dónde se esconde? —inquirió el rey.
Aguinaldo apretó los dientes con furia. ¿Acaso el rey se estaba burlando de él? Aguinaldo sentía admiración por aquel rey que había sofocado rebeliones y sometido grandes regiones con sus ejércitos. Nunca lo había considerado tan estúpido como para enfurecer a quienes estaban de su lado.
—No es mi trabajo saberlo, majestad —se defendió el capitán—. Eso se lo dejo a los eruditos. Yo sé dónde se esconden los que quieren enterraros.
Wamba siguió rastreando al jabalí, ahora a paso ligero, pues el rastro del animal se había vuelto tan evidente que cualquiera podía seguirlo.
—Falta todavía mucho tiempo para que excaven mi tumba —declaró con orgullo el rey. Pero antes de finalizar la conversación con aquel tono gélido que tanto estaba disgustando al capitán rebajó el tono—. Gracias a ti, Aguinaldo, todavía falta más.
Aquel agradecimiento hizo que Aguinaldo se sintiera tan relajado como aliviado. Tal vez el rey solo había querido probar su temple, o tal vez él también meditaba sobre lo que se estaba diciendo y había concluido que había sido desconsiderado con su capitán.
Fuera como fuera, Aguinaldo se sintió apreciado.
El rey pareció perder el rastro y retrocedió algunos pasos tratando de recuperarlo. Su cara era la viva imagen de la excitación.
—He decidido que se celebrará un juicio —anunció el rey—. Respecto a mi hijo. Que tenga una oportunidad de defenderse. Igual la inminencia de la muerte le convierte en un hombre más sensato. 
Se movía frenéticamente cada vez que encontraba una gota de sangre.
—Una decisión justa. Después de todo, el crimen no ha llegado a cometerse —alegó Aguinaldo—. Pero recordad cuando se celebre que no habría habido juicio alguno si nadie se lo hubiera impedido.
El rey asintió. Sabía leer entrelíneas y algún día no muy lejano le agradecería al capitán los servicios prestados. Sus tierras lindaban con las del duque Sisebuto y en ellas había un molino que Aguinaldo codiciaba desde hace tiempo.
—¿Eso es sangre? —preguntó el capitán cuando vio una tonalidad oscura en el tronco de un haya.
Los dos hombres se aproximaron, a Aguinaldo le costó esfuerzo acuclillarse por el peso de la armadura.
El rey examinó las manchas en el tronco.
—Lo es. Ese jabalí anda cerca…—comentó con una sonrisa en la cara—. Y por cómo sangra no va a ir muy lejos.
Percibieron un ruido a su derecha y el rey alzó la lanza, dispuesto a clavársela al jabalí. Pero el ruido que escucharon no parecía propia de un jabalí. Sino de algún otro animal. Uno grande.
—Aguinaldo desenfundó la espada en un pestañeo y el rey dio un par de pasos hacia el arbusto. Un gesto temerario según el capitán.
—Majestad, ya sabéis lo que dicen de la curiosidad.
El rey sonrió a su capitán mientras acariciaba la punta de su lanza.
—No tengas miedo, capitán. Yo te protejo.
En cuanto dio un paso al frente Aguinaldo avanzó con rapidez tras él. Wamba apartó los arbustos con furia y lo que vio hizo que se lo congelara la sonrisa.
Finalmente el rey sí había encontrado una pieza más grande.
Aguinaldo no había visto nunca un oso. Pero estaba seguro de que no había oso en el reino más grande que aquel. Grande, de abundante pelaje oscuro y con sangre en la boca.
—¡Ese desgraciado se está comiendo el jabalí que yo he matado! —bramó el rey—. ¡Maldito sea ese bicho peludo!
—No alcéis la voz, majestad —aconsejó Aguinaldo—. Es un monstruo enorme.
No era necesario que Aguinaldo lo dijera para que el rey lo supiera. La bestia estaba destrozando al jabalí y buscaba las partes blandas para comérselas.
—Nunca he matado un oso —dijo el rey—. Dame el arco.
Mala idea, pensó el capitán. El oso estaba quieto, hubiera sido fácil acertarle, pero era demasiado grande para abatirlo a flechas.
—¿Estáis seguro de que queréis hacer eso? Es un riesgo innecesario.
—¡Dame eso! —exigió Wamba mientras reclamaba con insistencia el arco—. He salido a cazar jabalíes. Si no puedo volver con un cerdo volveré con un oso. ¡Y que todos lo vean! Arrestaremos a los nobles mientras celebramos mi hazaña —anunció con entusiasmo—. Dame el arco, capitán.
Aguinaldo le tendió el arco al rey y tomó la lanza mientras examinaba al gigantesco oso. No confiaba en las oportunidades que el rey tendría de abatirlo. Miró su propia espada y sopesó sus posibilidades con ella. Tampoco eran mejores.
—Solo quedan dos flechas —le recordó al rey.
—Solo necesito una.
El rey cogió la flecha y la colocó sobre la cuerda. El oso seguía quieto mientras el pulso de Aguinaldo se aceleraba. Rápidamente tensó el arco.
—Tomaos vuestro tiempo —le pidió el capitán.
Fue el instante más largo de su vida. El rey mantuvo el arco bien tenso y controló su respiración. Tenía los ojos fijos en la bestia, que seguía devorando al jabalí, ignorante de lo que se le venía encima.
El rey no falló. El oso no murió.
Un estruendoso rugido de dolor brotó de la sanguinaria boca del oso. La flecha se le había clavado profundamente en el cuello y el animal se dio zarpazos en ella hasta que la partió. Sus movimientos eran furiosos y sus ojos pronto encontraron a los dos hombres.
El oso avanzó hacia ellos a gran velocidad.
—¡La otra flecha! —ordenó el rey.
El capitán se la tendió mientras flexionaba las rodillas, dispuesto para cargar contra el oso. En ese momento sí que agradeció llevar puesta la armadura. Las garras del animal podían ser tan peligrosas como una espada. El rey tensó de nuevo el arco pero la flecha se perdió entre las hojas de los árboles.
—¡La lanza! —exclamó el rey—. ¡Dame la lanza!
Aguinaldo se la tendió al rey. Dio un paso al tiempo que el rey retrocedía otro. El oso estaba a menos de quince pasos.
El capitán había luchado contra muchos hombres; la mayoría estaban muertos. Pero no tenía ni idea de cómo enfrentarse a un oso. Aquella mole de carne se aproximaba a gran velocidad y Aguinaldo supo que si no se apartaba le arrollaría. Aguardó hasta el último momento antes de moverse dos pasos a la izquierda y descargar su espada sobre la espalda del oso que continuaba avanzando. La hoja se hundió con furia en la piel del animal y el capitán no fue capaz de mantenerla entre sus manos. El oso siguió avanzando y embistió al rey.
Tan brutal fue el golpe que Wamba salió despedido. El animal se alzó sobre sus patas traseras y Aguinaldo vio cómo la espada se desprendía del oso herido y caía al suelo. Antes de llegar a recuperarla el animal ya estaba sobre el rey, que no pudo esquivar el primer zarpazo. Ni el segundo.
Los agónicos gritos de dolor del monarca fueron silenciados por los del oso cuando Aguinaldo le clavó la espada en repetidas ocasiones. Un hombre no hubiera soportado semejantes heridas y para cuando el capitán logró dar muerte el rey se había convertido en una masa sanguinolenta carente de vida. Su lanza no le había servido de nada.
Un oso había matado al rey Wamba.
Increíble.
Lo que un grupo de nobles conjurados no hubiera conseguido debido al espionaje de Aguinaldo había sido llevado a cabo por una criatura salvaje y furiosa.
Todos los planes y contraplanes que habían trazado juntos desde antes de que se sentara en el trono habían quedado rotos por la temeridad del rey y la fuerza de una bestia.
Más allá de cómo afectara su ausencia a Aguinaldo aquello ponía al capitán de la guardia en una situación comprometida. Había una conjura en marcha contra el rey y ahora debía jugar con astucia sus cartas. Pronto Galtiva sería una ciudad llena de nobles dispuestos a reclamar honores del nuevo monarca. Fuera quien fuera.
El capitán debía pensar detenidamente quién sería el próximo rey.
El legítimo heredero del trono era la clase de hombre que no deseaba ver sentado en el trono. Débil y manejable. Sería fácil conservar su puesto y sus privilegios. Pero no tardarían en brotar conspiraciones. Y su reinado no duraría mucho.
Por otro lado, si no apoyaba al hijo de Wamba muchos podrían pensar que el capitán había estado implicado en la muerte del rey. Necesitaba el cadáver para probar que las heridas fueron hechas por un oso. Tal vez debiera hablar con Dalmiro. El hermano del rey era lo bastante inteligente para apreciar las habilidades de Aguinaldo.
—Decisiones, decisiones…—murmuró el capitán.
Un rey muerto por un oso no era algo que sucediera todos los días. Y no era una situación para la que Aguinaldo tuviera planeada una solución.
Tenía que pensar con rapidez.
Lo que tardara en encontrar al resto de la partida de caza era el tiempo que Aguinaldo tenía para decidir si apoyaría al hijo del rey en el trono o si optaría por conspirar para que otro ocupara su lugar. Era una decisión que no podía tomarse a la ligera.
Empezó a caminar lentamente.
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